Alfonso Romero Asenjo: “La crítica y los adjetivos son siempre relativos”

Alfonso Romero Asenjo: “La crítica y los adjetivos son siempre relativos”

El músico bilbaíno publica un disco con obras escritas en etapas distintas de su carrera

Alfonso Romero Asenjo (Bilbao, 1957) presenta estos días un disco que recoge su Concierto para violonchelo y orquesta, el Concierto para dos violines y la Sinfonía para orquesta de cuerda (sello Naxos). No es ni mucho menos lo único que tiene grabado este compositor, que hasta 2017 ejerció de catedrático en el Conservatorio de Madrid. Con anterioridad han sido publicados otros álbumes con obras suyas, a cargo de la Sinfónica de Londres y la Orquesta de Córdoba. Ahora, refugiado enCangas de Onís, ha dado impulso a su carrera compositiva.

Parece afectado por la fiebre de gente como Elliott Carter, que tras jubilarse de la docencia compuso una enorme cantidad de obras.

Me va a pasar como a él, sí. Estoy tan bien ahora que compongo mucho.

Sus inicios musicales se dieron en Bilbao, aunque luego su vida ha transcurrido en otras ciudades.

Sí. Viví en Bilbao hasta los 20 años. Allí fui al colegio de los Jesuitas, luego al Conservatorio, donde terminé la carrera de Piano, también hice luego Económicas, empecé la tesis y trabajé un año como economista. Luego ya opté por la música, seguí estudiando en Sevilla y Madrid, me fui a California a estudiar ‘Film Scoring’ y regresé a España cuando saqué la cátedra de Composición en Córdoba. En el año 2000 me trasladé a Madrid y en 2017, el primer día que podía jubilarme con todos los derechos, lo hice.

Ahora publica un disco en un sello internacional con muy buena distribución, lo que puede dar un impulso a su carrera.

El álbum contiene obras escritas a lo largo de treinta años, por lo que cambian algo los registros de unas a otras. El Concierto para dos violines es un homenaje a Bach y el de chelo algo así como un ‘postShostakovich’. La Sinfonía para cuerdas tiene una parte más vanguardista y dos extremos más libres.

La crítica ha dicho de usted que se sitúa a medio camino entre vanguardia y tradición. ¿Se identifica con eso?

La crítica y los adjetivos son siempre muy relativos. Sé meter todos los elementos de la vanguardia en una obra pero luego suenan de una forma o de otra porque lo importante es más bien la estética.

También quiere retomar su faceta de instrumentista. ¿Solo para tocar sus obras?

El propósito inicial es tocar mi música pero en muchos sitios me piden que incluya además otras cosas en el programa. Así que suelo meter lo que más me gusta: Mompou, Liszt, Chopin…

En su catálogo hay varias sinfonías y conciertos y casi todas esas piezas se han estrenado. No suele ser muy frecuente.

Algunas de esas obras han sido encargos, como la Sinfonía Nº 3, que me la pidió la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas, o han ganado premios, de ahí que estén estrenadas. En otros casos son piezas para piano, que siempre son más fáciles de incluir en un programa.

Y además son obras grabadas, incluso por una orquesta de postín, como la Sinfónica de Londres. ¿Cómo fue posible?

Nunca he sabido moverme muy bien en ese mundo, pero he tenido suerte. Mientras estuve en Córdoba, todo lo que hacía lo tocaba la orquesta, lo que me dio la oportunidad de experimentar. Luego, en Madrid, todo ha sido más difícil. La Orquesta de Córdoba también grabó algunas cosas. Y lo de la Sinfónica de Londres fue un poco por carambola, porque conocí a un director que tenía mucho contacto con esa formación.

Ahora llega este de Naxos.

El presidente de Naxos España es muy activo y está muy preocupado por los músicos del país. Es curioso que los discos de la colección de música española se vendan más fuera que aquí. Está pasando con mi álbum. Acaba de salir y ya hay críticas en revistas extranjeras y aquí solo se ha publicado una, de momento.

¿Tiene contactos con compositores españoles como Sánchez Verdú, Erkoreka o Grundman, por poner ejemplos de estilos muy diferentes?

Pues suelo ver a mis colegas en la Asociación de Compositores Madrileños, pero poco más. De todos modos, de esos tres que me dice, Sánchez Verdú es quien me ha sustituido en la cátedra, con Grundman he coincidido alguna vez y con Erkoreka también, aunque lo conozco poco. No hay mucho contacto entre nosotros, o yo no lo tengo.

Sí conoce a Fernando Velázquez…

Fui su profesor. Y también yo estudié Música de cine, y más tarde hice una película y algunos trabajos para televisión.

¿Y ahora en qué trabaja?

Estoy terminando un ciclo de piezas para piano, algún encargo también para el instrumento y luego un par de obras ya terminadas que quiero promover.

Por César Coca

Fuente: www.elcorreo.com/culturas/territorios/critica-adjetivosson-siempre-20190928152021-nt.html

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Presentación de "Concierto y obras para cuerda"
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