Reseña, por La Quinta de Mahler

Alfonso Romero: Obras orquestales

En el panorama de la música actual hay pocos compositores que fomenten la inteligibilidad musical y la expresión poético-romántica. La excepción a la regla es la música de Alfonso Romero (Bilbao, 1957). Su lenguaje trasciende las vanguardias abrazando el eclecticismo y la tonalidad y prestigiando la melodía clara y la transparencia orquestal. La casa Arsis ha querido defender estos valores presentándonos tres obras del bilbaíno escritas entre 1991 y 1996 en interpretación –ni más ni menos- de la London Symphony Orchestra. El resultado es un debut discográfico sumamente apetecible.

El acervo de la música española contemporánea comienza a superar, en número y calidad, al de cualquier otra etapa anterior. Puede casi equipararse a momentos gloriosos como fueron los años centrales y finales del siglo XVI. Y además resulta fácilmente comprobable a través de la ya muy abundante discografía de autores emergentes en las últimas tres o cuatro décadas.

Ahora aparece en el mercado un nuevo disco, esta vez dedicado al compositor bilbaíno Alfonso Romero Asenjo (1957), un nombre que no suena demasiado en nuestros medios, si bien ostenta una carrera llena de premios y distinciones que avalan su categoría y la buena acogida de sus composiciones, enmarcadas en géneros tradicionales dentro del campo sinfónico y en el de cámara. Es autor de tres sinfonías, un concierto para dos violines y orquesta, otro para violonchelo y orquesta, y tres para piano y orquesta; un trío con piano y diversas obras para piano solo.

Inició sus estudios en el Conservatorio de Bilbao, continuándolos en el de Sevilla con el añorado Manuel Castillo (composición) y con Pilar Bilbao (piano). Amplió estos últimos en Madrid con Guillermo González, aplicándose a la dirección de orquesta con García Asensio.

En 1997 se trasladó a los Estados Unidos y llevó a cabo estudios sobre música cinematográfica en California. Luego pasó a ser profesor visitante en la Universidad de Cornell de Ithaca, Nueva York; allí trabó amistad con el director de la Cornell University Orchestra, el compositor checo Karel Husa (Praga, 1921), distinguido alumno de Honegger. Husa influyó en la formación de Romero como compositor, lo mismo que, más tarde, lo haría en Córdoba el maestro Leo Brouwer. En la actualidad, Romero Asenjo es catedrático de Composición en el Real Conservatorio de Madrid.

El presente disco recoge tres extensas composiciones de Alfonso Romero: dos grandes piezas para orquesta: el poema sinfónico Char, revisión del autor de una de sus primeras obras orquestales, el Concierto n.º 3 para piano y orquesta, con la pianista Ana Guijarro de solista, y la Sinfonía n.º 1, del año 1999, subtitulada entonces Anzur, aunque el presente disco no lo señale.

Resulta curioso que Romero no haya preferido la Sinfonía n.º 2, Dirdam, anacíclico de Madrid, con la cual obtuvo el primer premio del Concurso de Composición convocado en 2001 por Unión Fenosa.

Dice Romero que su obra quiere estar abierta a cualquier tendencia, sin adscripción a vanguardia alguna. Sus planteamientos son heterogéneos y por tanto eclécticos. Considera bello todo lo que se hace por encima o más allá de doctrinas y modas. Y esto explica, mejor que cualquier reflexión sobre ellos, la estética y los objetivos de Romero.

Si en Char (que en francés significa carro y en inglés cosas tan diferentes como chamuscar y asistenta) despliega una serie de procedimientos y efectos atrevidos y modernos, en el Concierto y en la Sinfonía, especialmente en la obra concertante, se muestra más conservador y se ajusta a los cánones posrománticos.

La Sinfonía mantiene una fuerza interior y a veces una delicadeza de buena mano y el Tercer concierto, basado (como la Séptima sinfonía de Illarramendi) en un breve motivo inicial, logra una obra que puede competir, sin desdoro, con otras importantes del género en la etapa tardorromántica europea, americana e incluso asiática. Ayuda mucho a disfrutar de su escucha la solista Ana Guijarro, que, una vez más, nos obliga a preguntar: ¿Por qué artistas de su talla no aparecen en los ciclos pianísticos más prestigiosos? ¿No deberíamos escucharla con más frecuencia como solista con nuestras orquestas? Aquí, arropada por la brillante London Symphony, dirigida por el estadounidense Jeffrey Schindler, no solo deja constancia de su capacidad expresiva, sino de una sensibilidad excepcional, que se hace muy evidente en el “lento”, acaso lo más llamativo y hondo de un disco que se deja oír sin un momento de desconexión o cansancio.

Por Andrés Ruiz Tarazona

Fuente: www.laquintademahler.com/shop/detalle.aspx?id=41265

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Alfonso Romero Asenjo, por el Centro de Documentación Musical de Andalucía
Crítica, por Andrés Ruiz Tarazona